¿Solo podemos atender 18 o 20 minutos, un neuromito?

Interesante texto en el que el neurobiólogo  José Ramón Alonso nos descubre cómo se puede crear un neuromito sin apenas fundamentos y evidencias  reales, en este caso el mito de que tenemos un tiempo muy corto de atención.

“En 2015 un estudio encargado por Microsoft y que fue comentado en la revista Time señalaba que el tiempo de atención de un estudiante era de ¡8 segundos!  Sin embargo esta idea  que se repite y repite en estudios y conferencias no tiene una evidencia clara. Responde a un estudio sobre la permanencia que los usuarios o fisgones mantenemos en un sitio, web, anuncio, etc… antes de saltar a otra página, irnos a otra red social u otro artículo. Esto es lo que hacemos cuando curioseamos.  Pues bien, para J. R. Alonso el mito de los 15 o 20 minutos  tampoco está demostrado científicamente por diversas razones que expone en éste artículo  en su Blog ” Neurociencias ” continúa el artículo :

El mito de los quince minutos de atención

Perspectiva rompedora

 

Diseñadores con síndrome de Down y autismo dan vida a este estudio

 

¿Se puede medir la inteligencia?

¿Reconoces a una persona inteligente en cuanto la ves?

Mira este video en el que te va a descubrir qué lejos estamos de una definición consensuada porque el concepto de inteligencia  es cambiante puesto que está sujeto a nuestra propia evolución.

Mitos:

  • Se puede medir?
  • Se sabe lo que es?
  • Existen tipos de inteligencia?
  • Tiene que ver con los conocimientos?

Anna Forés: “La esencia de la educación es la inclusión”

Una pionera en neuroeducación para seguirla.

Anna Forés Miravalles

Por Educación 3.0

El curriculum de Anna Forés es muy amplio: Doctora en Filosofía y Ciencias de la Educación, profesora en la Universidad de Barcelona, vicedecana en temas de doctorado y posgrado propios, codirectora de la revista de innovación e investigación educativa REIRE, miembro del grupo de investigación consolidado GR-EMA (entornos y materiales para el aprendizaje) del Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad de Barcelona… Hemos tenido la oportunidad de charlar con ella con motivo de la tercera edición de su obra “Neuromitos en educación: el aprendizaje desde la neurociencia” (Plataforma Editorial) y también de cómo aprende el cerebro, los beneficios de la neurociencia en los procesos de enseñanza y cómo ha evolucionado la neurología.

Ya se han publicado tres ediciones de “Neuromitos en educación: el aprendizaje desde la neurociencia”. ¿Qué diferencia a esta obra de otras publicaciones de temática similar?

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Percepción Sistémica e Innovación Educativa

 

Las personas que dirigen mejor sus vidas hacen  una lectura de los hechos  que, junto a la experiencia acumulada les capacita para predecir y aconsejar bien. Son visionarios y el tiempo los pondera puesto que al rescatar sus pensamientos,  comprobamos que estaban en lo cierto.  Sus decisiones  fueron altamente creativas  y sorprendentes con las consiguientes dudas de  quienes  no han tenido esta  habilidad de ver más allá del momento siguiente. Pero aún con esta cualidad,  para poder  asegurar el futuro de la empresa hay que tener en cuenta el ambiente en el que a diario se convive y los recursos reales e inmediatos  con los que cuenta la empresa.

Hay otro tipo de jefes que tienen categoría de  genios son los que obran  verdaderos milagros con pequeñas pero cruciales aportaciones. Son personas que tienen percepción sistémica.  El pensamiento sistémico es la actitud del ser humano, que se basa en la percepción del mundo real en términos de totalidades para su análisis, comprensión y accionar.

Una empresa que cuente con  jefes con  percepción sistémica   tiene muchas oportunidades de progresar y ser puntera. No solo analizan los recursos que tienen sino todas las interrelaciones del medio en el que actúan.

La percepción sistémica embriaga también el mundo científico abandonando las leyes newtonianas  y aceptando unánimemente un emergente paradigma en el que considera como un sistema dinámico  a la naturaleza y cuyos   cambios continuos son la manera de autoorganizarse. 

¿Qué nos aporta a la educación la percepción sistémica? 

Llevamos ya varias décadas que  diversas corrientes vinculadas a la pedagogía crítica y la sociología de la educación vienen  expresando su preocupación por el estudio de los fenómenos educativos desde una visión mecanicista y fragmentada que no tienen en cuenta el conjunto de factores que influyen en el  desarrollo del niño, con su máxima expresión en la medida de la inteligencia. Los detractores de los test de inteligencia tienen un fundamento compartido con el pensamiento sistémico, ni más ni menos  que la percepción holística ( en conjunto)  que  sienta las bases de una revolución científica basada en la ecología profunda, término atribuido a Naess (1973), el cual sostenía que los seres humanos, al igual que todos los sistemas vivos, coexisten y se automantienen a través de una red de relaciones de interacción e interdependencia.

Rimari (2003) sostiene que una innovación sería definida como el ingreso de algo nuevo, dentro de una realidad preexistente. Al respecto, algunos estudios, tales como el de Monereo (2007), recomiendan: “no introducir innovaciones educativas muy alejadas de la realidad del centro educativo o proyecto académico, sino que estas mismas surjan a partir de iniciativas ya planteadas por la institución y que reconozcan la complejidad de las dinámicas particulares y generales que giran en torno a las problemáticas que pretenden atender”.

“La innovación educativa es la actitud y el proceso de indagación de nuevas ideas propuestas y aportaciones, efectuadas de manera colectiva, para la solución de situaciones problemáticas de la práctica, lo que comportará un cambio en los contextos y en la práctica institucional de la educación.  Imbernón (1996)  

Si la educación representa una de las principales plataformas para el desarrollo humano, desde este marco conceptual, toda iniciativa de innovación educativa deberá contemplar una visión de desarrollo humano integral, ya que entiende al ser humano y el fenómeno de la vida desde una perspectiva más amplia y global.

 

 

 

 

 

Fuentes :

Giovanni Sánchez Chacón, Revista Ensayos Pedagógigos. Volumen XI, N. 1, Enero-Junio 2016 (ISSN 1659-0104) URL: http://www.revistas.una.ac.cr/ensayospedagogicos

Rimari, W. (2003). Guía para la formulación de proyectos de innovación educativa. Lima, Perú: Asociación Cultural San Jerónimo.

Imbernon, F. (1996). En busca del discurso educativo. La escuela, la innovación educativa, el curriculum, el maestro y su formación. Buenos Aires, Argentina, Magisterio del Río de la Plata.

Monereo, C. (2007). La evaluación auténtica de competencias: Posibles estrategias. Recuperado de http://www.sinte.es/carlesmonereo/?page_id=101

Neuroeducación en el aula: De la teoría a la práctica — Escuela con cerebro

¿Cómo no sorprenderse al leer sobre la inmensa cantidad de neuronas, las miles de sinapsis, las decenas de regiones cerebrales y sus funciones? ¿Cómo no volver a nuestra infancia y quedar con los ojos abiertos al comprender que cada pensamiento, que cada mirada, que cada frase liberada al viento está relacionada con un tendido eléctrico […]

a través de Neuroeducación en el aula: De la teoría a la práctica — Escuela con cerebro

Vinculación positiva

 

Cuando nos sentimos  amenazados dejamos  de confiar en los demás.

 

Hemos dicho en repetidas ocasiones en este blog que la plasticidad del cerebro tiene un enemigo que es aprender siempre. Aprender siempre y en todo momento  lleva consigo que también se aprenden los errores y actitudes que crean un patrón de pensamiento muy peligroso por la intolerancia que generan.

Hoy en día asistimos a un rebrote de racismo y esto es muy contradictorio puesto que la globalización  y la facilidad de tránsito entre países y continentes  debería  haber influido para lo contrario .

Ocurre que hay una alarma en el mundo por causas diversas, algunas universales  como el pánico a ser víctima del  terrorismo y otras singulares  como la inmigración masiva de hace unas décadas por la que hemos visto cómo nuestras perspectivas  de conseguir trabajo  bien remunerado disminuían. Nos sentimos amenazados en casa y fuera de ella por personas con las que jamás hemos tenido trato y con las que no nos identificamos y también  detestamos por sus acciones. Las redes sociales  contribuyen a compartir estos sentimientos y los fomenta según el provecho que quieran sacar.

Cuando nos sentimos  amenazados dejamos  de confiar en los demás  y  nos replegamos. Una neurohormona tiene la culpa de ello : la oxitocina.

La oxitocina está íntimamente ligada al sentimiento de confianza hacia otras personas y por tanto a la formación de vínculos. Esta hormona además influye en nuestros modales,  al estar relajados  y disfrutar de la relación con los otros somos amables y cariñosos. Es la hormona del amor y la bondad y además, puede regular las emociones.

La oxitocina anima al aprendizaje social puesto que aprender en grupo  tiene un refuerzo inmediato que sirve a su vez de gasolina para producir aún más esta hormona. En otras formas de aprendizaje y  desempeño laboral o social  más individualizado parece que se genera menos oxitocinas.

De estas investigaciones neurocientíficas  se han valido muy bien las empresas que han cambiado el discurso individualista de motivación a sus empleados por el mensaje  gregario y colectivo,   como  “bajar  en ventas es fallar a tus compañeros”.   Lo curioso es, que en cuanto el individuo  entiende que no puede vivir con esa presión social externa,  se activan las alertas internas,  generando  neurotransmisores como el cortisol que producen malestar  y recelos que se traducen en desconfianza. La desconfianza hace que nos  repleguemos y nos escudemos   haciendo más caso a los propios sentidos, emociones, intuición e  ideas establecidas. Recurrimos  a los patrones aprendidos  y  buscamos consejos de  aquellas personas  con las que hemos creado un vínculo emocional positivo que  nos han acompañado durante toda nuestra vida y en las que podemos confiar.

Procurar momentos en la infancia o adolescencia en los que convivir  en diversidad va a propiciar crear  vínculos de por vida  y si esos momentos están  embriagados de oxitocinas pueden crear marcadores emocionales de por vida. La tolerancia tiene que ver con esos lazos o vínculos creados a edades tempranas.

Este experimento de “la mano de plástico”  ayuda a entender que la manera mejor de aceptar  a otras personas es creando un vínculo emocional. Los vínculos emocionales son esos hilos invisibles que nos unen a las personas, que hacen que sintamos en un momento determinado las mismas sensaciones, las mismas emociones que los otros.

Y puede que si no tuvimos la oportunidad  de crear vínculos podamos aprender de mayor a ser más tolerantes y menos racistas descubriendo implicaciones educativas a este experimento que os compartimos en este video.

 

 

 

El secreto para educar niños inteligentes

< ….No digan a sus alumnos o hijos que son inteligentes.

Hacer énfasis en la inteligencia o el talento vuelve a la gente vulnerable al fracaso, al miedo de los desafíos y a no querer resolver sus problemas.

Los niños a los que se les ha dicho que son superdotados presentan una peligrosa creencia implícita de que la inteligencia es innata y fija, y que hacer esfuerzos por aprender es mucho menos importante que ser (o parecer) inteligente.

Una creencia de inteligencia fija también hace que la gente esté menos dispuesta a admitir el error y a confrontar y remediar sus deficiencias en la escuela, en el trabajo y en sus relaciones sociales.

Las personas que creen que las personas cambiamos y crecemos, piensan que afrontar los problemas suele llevar a una solución…>

Para leer sobre los reconocimientos adecuados para fomentar la persistencia y la voluntad  sigue este enlace del artículo de Carol Dweck :  El secreto para educar niños inteligentes  traducido de https://www.scientificamerican.com/article/the-secret-to-raising-smart-kids1/

 

¿Por qué nos olvidamos de los nombres?

Neurodidáctica: la expresión educativa de las Neurociencias

Cada vez somos más!!
Un profesor que no conozca el cerebro y que camine de espaldas a los avances de las neurociencias pierde mucha información de la que valerse para entender a sus alumnos y sacar lo mejor de ellos.

Os  apuntamos algunas razones por las que consideramos que la neurodidáctica debe implantarse como disciplina en las facultades universitarias que tienen que ver con la educación:

  • Las neurociencias además de ayudarnos en nuestra profesión nos hace crecer interiormente, entendernos, querernos y conectarnos.Los problemas que antes nos bloqueaban se minimizan porque nos da las pautas para relativizarlos y encontrar vías de soluciones distintas.
  • Nos fundamenta el principio de la convivencia desde la neurodiversidad, respetando a los que no sienten y piensan como nosotros.
  • Nos anima a ser  tolerantes, críticos y también resilentes.
  • Nos ayuda a entendernos a nosotros mismos y a los demás y nos pone en el camino a la felicidad.
  • Fundamenta la espiritualidad y la necesidad de trascendencia de quienes tienen Fe y a los que carecen de ella les anima a la introspección porque el autoconocimiento nos hace ser asertivos y más libres. Conocernos es aceptarnos y este es el punto de partida para desarrollar nuestras potencialidades.
  • Las neurociencias no es una corriente de pensamiento, no es una metodología y mucho menos dogmas. Son estudios evidentes de lo que sucede en nosotros, cerebro y comportamiento desde que somos engendrados a la luz de la historia, de investigaciones científicas y de la visualización gracias a la neuroimagen. Además es multidiscuplinar por lo que el diálogo entre las distintas disciplinas enriquecen enormemente los estudios y los hace más fiables.

Debería ser una asignatura obligatoria en Magisterio. Por ello os animamos a que la estudiéis. Sin agobios y a vuestro ritmo.