¿Se puede aprender fácilmente?

 

 

Aprender no puede requerir siempre de un esfuerzo descomunal porque el fracaso escolar está asegurado más pronto que tarde.

La tarea del profesor es hacer que el alumno sienta que puede acometer cada nuevo tema como si de un emocionante reto se tratara.

Si los niños eligieran los aprendizajes que le importan probablemente aprenderían desorganizadamente y a golpe de emociones. Se harían verdaderos expertos en lo que les interesa puesto que son capaces de pasarse horas embelesados o practicando aquello que le gusta.

Estas tres ideas pueden ayudarnos a centrar por qué es tan necesario facilitar los aprendizajes:

  • El cerebro infantil es perezoso para lo que le cuesta y no cree importante, es desorganizado y caprichoso porque se activa y atiende a lo que le emociona.
  • El niño construye su pensamiento a través de la experiencia y dominados por la amígdala, centro de las emociones. Su cerebro las necesita para hacerse una idea de lo que es el mundo y qué pinta en él.
  • El desarrollo del cerebro es gradual y necesita de la información de las áreas más simples para informar al cerebro cognitivo, el que piensa, relaciona, decide y resuelve.

 Por estas razones, si queremos que el niño aprenda lo que creemos que necesita saber y a ellos le importa “cero, pero cero!! debe priorizarse desde Infantil el desarrollo del Lóbulo Frontal, sede de las Funciones Ejecutivas. Las Funciones Ejecutivas organizan el pensamiento para aprender y hacen que se persevere. Estas FE se van desarrollando muy lentamente, evidenciando  la neurociencia que no se logran plenamente hasta la adultez.

Según estudios con evidencias, los niños cuyo rendimiento en los últimos cursos de primaria y en ESO eran exitosos, presentaban, ya desde infantil, diversas funciones ejecutivas como la inhibición de recompensas inmediatas y flexibilidad mental, bastante maduras para su edad. A largo plazo, otro estudio evidenció que estos niños han logrado una vida de adulto bien planificada, solvente y holgada. Más concretamente se siguió a los niños que tenían incipientes Funciones Ejecutivas en Infantil y comprobaron que aprendían fácilmente durante la escolaridad. Por ello se intuye que entrenar las funciones ejecutivas en los primeros cursos ayudaría a madurar el Lóbulo Frontal que tanto necesitamos para organizar bien el aprendizaje, modelar y dirigir el comportamiento encaminado a unos fines.

La adquisición de las FE parece tener una estructura jerárquica. A veces en determinados periodos pueden darse brotes. Los maestros, sin saber que estas funciones ya estaban siendo estudiadas, lo referíamos divertidamente como “caerse del olivo”. Y ahí va el párrafo:

“La jerarquía[1] de las FE responde a la maduración progresiva e interconexión de regiones cerebrales subcorticales y anteriores con el cerebro prefrontal y además las conexiones de esta región prefrontal con las áreas motoras y sensoriales”

Las FE tienen una relevancia tremenda para la educación infantil, educación especial y primeros cursos de primaria

Para entender este párrafo pensad que la cercanía hace el trato y, esta misma medida “afectiva” induce a pensar que las áreas del cerebro que estén más cerca se necesitan. El desarrollo de algunas áreas es por efecto de la maduración de la colindante. Caso de la corteza motora y área del lenguaje. No es de extrañar que el descontrol postural y en general, el descontrol motor, nos induce a pensar que puede haber problemas para aprender fluidamente.

 

En mi recorrido, sin saber explicarlo y con incomprensión de algunos compañeros me recriminaban salir de clase a jugar a las paletas o a encestar bolas de tenis en los conos, seguir una línea o jugar al stop, bailar o jugar al Simón cuando un alumno presentaba problemas lingüísticos. Lo que estaba haciendo es favorecer la maduración de regiones anteriores y subcorticales que le preparaban para adquirir destrezas espacio-visuales-auditivas que le iban a hacer madurar y conectar la información que requiere el reconocimiento fonético para   el aprendizaje de   la lectura. Y funciona! La verdad es que desoyendo esas órdenes de permanecer sentados en el aula haciendo la “e” doscientas mil veces o el 7 otras tantas, iban progresando. Qué incomprendida me he sentido pero qué carácter tengo cuando sé que beneficia a mis alumnos. Un director que tuve me clavó definiéndome como una pared. No era capaz de fundamentar mi trabajo pero sabía que era efectivo, así que desoía y trabajaba a mi manera. No tenía fundamentos neurológicos para explicar por qué me resultaba y lo que quedaba era que la pt se divertía de lo lindo con sus alumnos en el patio, cosa que también es cierto. Me lo paso bomba con mis alumnos!

[1]  Foto : Revista Neuropsicología, Neuropsiquiatría y Neurociencias, Abril 2011, Vol.11, Nº1, pp. 159-172 159

ISSN: 0124-1265

Para saber más

*J. GEEKE,. (2009). The Brain At School: Educational Neuroscience In The Classroom: Educational Neuroscience in the Classroom. Reino Unido: McGraw-Hill Education (UK)

*BARRINAGA, M Re-mapeando la corteza motora Science.Vol. 268_23 Jun_1995

*BLAKEMORE, SARAH-JAYNE, FRITH, Uta, Cómo aprende el cerebro, las claves para la educación, Ariel, 2011

J. A. MARINA, La inteligencia ejecutiva, Ariel, 2012

*DI GASÚ  F, SEMINARA. A.NEURODIDÁCTICA Y LA IMPLICACIÓN DE EMOCIONES EN EL APRENDIZAJE no 11 (2012): 5-39

 

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